21.9.06
pasión o aburrimiento
Hoy he estado en unas jornadas sobre medios de comunicaión y difusión cultural en el CIDOB de Barcelona. La mesa en la que me encontraba tenía diversos perfiles, más dirigidos a la tecnología o al negocio o a la investigación sobre internet. Realmente este último punto es el que más me interesa i en el que estoy profundizando actualmente.
Las jornadas, si no hay interacción (ponente con pasión) acaban siendo powerpointaburridas. Una sala con más de noventa personas, con ojos abiertos, absorviendo conceptos ininteligibles (si no se explican claramente y en lenguaje cercano...), se predispone a ver bostezos, ojos semicerrados y movimientos extraños.
Pau Alsina, ha sido el ponente con más pasión que he visto. Este ha sido su punto fuerte. A mí me encanta verlo, vive los contenidos que explica, transmite, apasiona y eso se nota cuando acaba pues la gente aplaude, esta despierta. La lástima de este tipo de jornadas es que nunca hay suficiente tiempo para acabar las ponencias, siempre hay que ir con el timming apretado... hay que dar tiempo al turno de preguntas y respuestas. Normalmente, y por experiencia, este turno se convierte en posicionamientos incómodos por parte del público y en caras de expectativa por parte de los ponentes. Es habitual que el público no quiera hacer pública (valga la redundancia) su ignorancia sobre multitud de temas tratados en lo explicado por los ponentes, siempre se prefiere que rompa el hielo otro/a.
Aunque prefiero la pasión al aburrimiento creo que hay que buscar formas apasionadas de transmitir que generen más participación.
Las jornadas, si no hay interacción (ponente con pasión) acaban siendo powerpointaburridas. Una sala con más de noventa personas, con ojos abiertos, absorviendo conceptos ininteligibles (si no se explican claramente y en lenguaje cercano...), se predispone a ver bostezos, ojos semicerrados y movimientos extraños.
Pau Alsina, ha sido el ponente con más pasión que he visto. Este ha sido su punto fuerte. A mí me encanta verlo, vive los contenidos que explica, transmite, apasiona y eso se nota cuando acaba pues la gente aplaude, esta despierta. La lástima de este tipo de jornadas es que nunca hay suficiente tiempo para acabar las ponencias, siempre hay que ir con el timming apretado... hay que dar tiempo al turno de preguntas y respuestas. Normalmente, y por experiencia, este turno se convierte en posicionamientos incómodos por parte del público y en caras de expectativa por parte de los ponentes. Es habitual que el público no quiera hacer pública (valga la redundancia) su ignorancia sobre multitud de temas tratados en lo explicado por los ponentes, siempre se prefiere que rompa el hielo otro/a.
Aunque prefiero la pasión al aburrimiento creo que hay que buscar formas apasionadas de transmitir que generen más participación.