9.3.06

Seguridad... criptografía...

Internet no es un medio seguro. Desvelamos más información acerca de nosotros mismos de lo que imaginamos. Somos víctimas fáciles de asaltos a la intimidad como el, la suplantación de identidad o el marketing personalizado. Cada vez que navegamos, dejamos un rastro fácil de seguir. ¿Es el fin de la intimidad? Seguramente cuando hablamos de internet no estamos hablando de intimidad.

Cuando uno adquiere software sin sus fuentes, nunca llega a saber qué es lo que realmente hace el programa. Puede malgastar recursos de disco, memoria o ciclos de CPU perturbando la operación de otras aplicaciones, puede esconder pasatiempos como juegos de petacos, de arcade o simuladores de vuelo, al estilo de lo que hacen los productos Microsoft, y lo que es mucho peor, puede incorporar módulos de espionaje de la actividad del usuario. En definitiva, el software propietario se comporta como una caja negra, cuyo funcionamiento interno desconocemos, ignorando qué clase de tretas puede llegar a jugarnos. Por el contrario, el software libre deja las fuentes disponibles para el escrutinio público.

Hace años, algunos empleados se encerraban en el baño para leer el periódico en horas de trabajo. Hoy en día, pueden leerlo en el ordenador a través de Internet sin dejar el puesto de trabajo y aparentando trabajar. Y no sólo eso, pueden estar jugando al solitario, escribiendo correos electrónicos a los amigos o visitando páginas pornográficas.

Evidentemente, el legítimo derecho del empresario a que se haga un uso eficiente de sus recursos informáticos, previniendo actividades inapropiadas, no profesionales o incluso ilegales, entra en flagrante conflicto con el inalienable derecho del trabajador a preservar su intimidad. La transparencia abre una vía a seguir. Los contratos laborales deberían informar de las prácticas de vigilancia seguidas por la compañía: si los mensajes de correo y formularios de los web están sujetos a auditoría sin previo aviso; si la empresa los trata como comunicaciones profesionales y como tales son de su propiedad; si a pesar de ser borrados por el empleado, quedan registrados; si la dirección puede acceder a cualquier mensaje almacenado en los servidores de la compañía; etc. Mientras tanto, no hagáis nada de lo que podáis arrepentiros porque ¿estamos seguros de que no nos vigilan?

Comments: Publica un comentari



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?
3108 This!
Bitacoras.com
Listed on Blogwise

imagen