25.11.04
La simplicidad y los ordenadores
Siguiendo la línea de defender la simplicidad, argumentada en el post anterior, pienso que el mundo de los ordenadores es un ejemplo claro de ausencia de simplicidad que valdría la pena replantearse. El modelo Microsoft de producir software, que se ha ido extendiendo a la mayoría de productores, es la de ir haciendo versiones cada vez con más opciones, posibilidades y curiosidades que hacen que los programas sean cada vez más grandes (y por tanto necesitemos máquinas más rápidas y con más memoria) y también más difíciles de usar y, sobre todo, de configurar.
Echémosle un vistazo a la Bestia del Reino: Microsoft Word: un programa complejísimo, lleno de opciones fastidiosas que cada vez hacen más complicado el proceso de redactar un texto. Es un misterioso programa híbrido entre procesador de textos y programa para componer libros que al final no es ni una cosa ni otra: no es potente como un Quark o un PageMaker para dejarte realmente componer textos, ni es suficientemente simple y ligero como un procesador de textos para escribir una carta tranquilamente e imprimirla.
¿Quién no se ha pasado un buen rato intentando eliminar esas estúpidas listas automáticas en las que uno escribe por ejemplo "1939. Empieza la Segunda Guerra Mundial" y el imbécil del Word escribe seguidamente "1940." Y no contento con eso, encima lo formatea...
Si ello ya nos resulta complejo a nosotros que somos usuarios informáticos más o menos experimentados, ¿Qué decir de una persona que está empezando ahora a aprender? Simplemente acabar entendiendo el ejercicio de procesar un texto puede resultar demasiado complejo y le acabemos deprimiendo.
Echémosle un vistazo a la Bestia del Reino: Microsoft Word: un programa complejísimo, lleno de opciones fastidiosas que cada vez hacen más complicado el proceso de redactar un texto. Es un misterioso programa híbrido entre procesador de textos y programa para componer libros que al final no es ni una cosa ni otra: no es potente como un Quark o un PageMaker para dejarte realmente componer textos, ni es suficientemente simple y ligero como un procesador de textos para escribir una carta tranquilamente e imprimirla.
¿Quién no se ha pasado un buen rato intentando eliminar esas estúpidas listas automáticas en las que uno escribe por ejemplo "1939. Empieza la Segunda Guerra Mundial" y el imbécil del Word escribe seguidamente "1940." Y no contento con eso, encima lo formatea...
Si ello ya nos resulta complejo a nosotros que somos usuarios informáticos más o menos experimentados, ¿Qué decir de una persona que está empezando ahora a aprender? Simplemente acabar entendiendo el ejercicio de procesar un texto puede resultar demasiado complejo y le acabemos deprimiendo.