7.10.04
El márketing de los sentimientos
Este último fin de semana he estado en Madrid. Ha dado la casualidad que el hotel dónde me alojaba estaba situado en la misma calle (a una manzana de casa) de la nueva sede de la Iglesia de la Cienciología. Me quedé anonadado, no tanto por la restauración del edificio, que es impresionante sinó por la capacidad de márketing de los sentimientos y las emociones que se desplegaba alrededor. Luz, cristal, obertura a la calle, postuladores en las aceras... juego de sentimientos... para captar.
La luz es un elemento importante porque resulta ser uno de los pilares de la filosofía dianética y, por lo tanto, que el edificio despida luz crea en su entorno un halo "mágico" que atrae a las "personas" como la luz violeta de un mata moscas a las susodichas. (Me pareció oir el prrrrt característico de alguna que se acercó demasiado).
El cristal, ventanales enormes que te muestran aunque no quieras todo lo que pasa en su interior... exposiciones, vídeos, nuevas tecnologías aplicadas a mostrar lo que se hace, personas sonrientes atendiendo amablemente... una ilusión de transparencia, de líquido amniótico tranquilizador y de bienestar. Ilusión porque no deja de ser una apariencia.
Los postuladores en las aceras me recordaron los típicos "chiringuitos" de playa dónde esos personajes curiosos intentan atraer a la clientela a sentarse a sus mesas. ¿Que tenian de diferente? El uniforme, la capacidad de hablar diferentes idiomas, inglés, italiano, francés a parte del castellano y de que eran latinoamericanos, lo que al hablar les daba un toque de telepredicador impactante.
En fin, me pareció un despliege impresionante de medios para la venta de sentimientos. Lo que me lleva a una reflexión importante, es tan importante lo que intentas vender como lo que tienes que hacer para venderlo.
La luz es un elemento importante porque resulta ser uno de los pilares de la filosofía dianética y, por lo tanto, que el edificio despida luz crea en su entorno un halo "mágico" que atrae a las "personas" como la luz violeta de un mata moscas a las susodichas. (Me pareció oir el prrrrt característico de alguna que se acercó demasiado).
El cristal, ventanales enormes que te muestran aunque no quieras todo lo que pasa en su interior... exposiciones, vídeos, nuevas tecnologías aplicadas a mostrar lo que se hace, personas sonrientes atendiendo amablemente... una ilusión de transparencia, de líquido amniótico tranquilizador y de bienestar. Ilusión porque no deja de ser una apariencia.
Los postuladores en las aceras me recordaron los típicos "chiringuitos" de playa dónde esos personajes curiosos intentan atraer a la clientela a sentarse a sus mesas. ¿Que tenian de diferente? El uniforme, la capacidad de hablar diferentes idiomas, inglés, italiano, francés a parte del castellano y de que eran latinoamericanos, lo que al hablar les daba un toque de telepredicador impactante.
En fin, me pareció un despliege impresionante de medios para la venta de sentimientos. Lo que me lleva a una reflexión importante, es tan importante lo que intentas vender como lo que tienes que hacer para venderlo.